
...Temperatura 38 grados, sensación térmica 45 grados, la hora... no, no era una radio, las alucinaciones comenzaron, en algún momento, el menos deseado. Los dioses por fin hablaron y revelaron todas las incógnitas, los virus y los males más injustos podían ser resueltos, tan solo si existiera una conexión con la realidad. Hay humedad en este pozo, y creo que son mis desechos. Podría divulgar más tan solo para saciar la sed de todos lo viciosos, por desgracia soy uno de ellos y tengo la información, la calamidades continuarían. Y continuarán.
El primer paso, desafortunado, fue probar con lo cercano; seres diminutos compuestos de materia pastosa con sabor a nada, la necesidad ahora son las posibilidades. No prosperará la situación, sí los desechos. Los desmayos son constantes y los despertares peores, aun más que el deseo de vivir. El día y la noche no son momentos pero si espectativas, esperanzas y pequeños suspiros que aseguran ser los más sufridos, y no los últimos.
Algo activa mi cabeza, eso señala que todavía existo, es un ruido, un golpe, hay un revuelo y otra alucinación, finalmente era un pájaro, aquel de la foto. Luego de analizar la jugada doy el primer mordisco al nuevo platillo, lo devuelvo y logro levantar mi cuerpo, ahora puedo volar.
Pasaron las horas y el pozo no aumentó en calidad de vida, pero será un final feliz. . . llovió, el pozo se inundó, el cuerpo flotó y el mundo volvió a expandirse, solo hasta sí mismo, pero suficiente. Volveré a alucinar.


