Un argentino fue asesinado ayer durante un viaje en barco a Francia por otro pasajero nacional, que se encuentra posiblemente prófugo en las cercanías de la ciudad de Marsella.
La travesía comenzó en el puerto porteño, y según varios testimonios el hecho está relacionado con un episodio pasional que involucra a una camarera, Rodrigo Pereyra, la víctima, y el único sospechoso llamado Carlos Bolazo, que hasta el momento no pudo ser encontrado por las fuerzas policiales.
Durante los primeros días en el catamarán nadie podía predecir que alguien iba a terminar muerto en un cuarto de tercera clase, sin embargo todo comenzó a enredarse cuando Petrona, una moza gallega de 28 años, se vio pretendida por un par de sudamericanos solteros. Según cuenta ella: “los argentinos eran apuestos y parecía una simple aventura de viaje”. Pero esta mujer nunca se imaginó que tener dos relaciones simultáneas podía concluir en una tragedia, además le confesó a los investigadores que había sido advertida por sus superiores, “ellos me buscaban constantemente y a mi me pareció divertido al principio, después quise cortarla, no pensé que era para tanto”, relata la testigo con lágrimas en los ojos.
Según la declaración de Gustavo Ferro, un pasajero de la tercera clase que compartió momentos con Bolazo, Petrona había estado primero con el sospechoso y luego con la víctima, y esto último fue lo que provocó el asesinato. En los instantes finales de los diez días en el mar las olas permanecían inquietas y el sol amarillo, el barco marchaba firme y la costa se engrandecía con el correr de las horas, pero no todo era así de prolijo en las proximidades de Marsella. El incidente sucedió aproximadamente entre las 16 y las 16:30 ya que la policía local había realizado la inspección de documentos, lo que indicaba el inmediato arribo del vehiculo a tierra firme. Ambos, sospechoso y víctima, fueron vistos juntos en la revisión y luego de que encaje el barco fue hallado el cuerpo de Pereyra en el camarote de Bolazo con 5 puñaladas que le ocasionaron la muerte. Los pasajeros ya habían descendido y el posible sospechoso pudo huir sin ser interceptado por ningún control.
Perfil de Carlos Bolazo: “Don nadie”
Carlos Bolazo es un hombre soltero de 40 años de edad que busca encontrar el rumbo en la vida, quizá ya sea tarde, o por el contrario, recién esté comenzando su aventura en el mundo. Sin hijos, con amigos que se cuentan con los dedos de una mano, Carlos es un ser paciente y efusivo, dulce y vengativo, pero sobre todas las cosas podría describirse este personaje como un completo extraño que siempre esta a punto de algo. Una persona que busca una meta y cuando esta a punto de llegar otro se cruza y le roba el premio, quitándole todo el sentido previo que tenía ese final para el. Y de nuevo a empezar…
martes, 20 de mayo de 2008
jueves, 15 de mayo de 2008
Explicar
A veces es difícil explicar ciertos acontecimientos, y me refiero a todos, a todos los que uno se pueda cruzar; desde un examen hasta un final de aquellos que no queremos contar. Lo cierto es que uno hace y genera en base a lo que producen sus pretensiones, sean buenas, malas, productivas o no: “uno trata de hacer lo que siente y no siempre es complicado lograrlo”.
¿Porqué uno núnca entiende si lo que está haciendo está bien?... ¿Porqué siempre hay que volver sobre los errores y corregir, y corregir, y aprender y conocer? Es posible que aquel que está confundido no sepa cómo es? ¿Y cómo funciona?;. . . Me pregunto… humildemente… ¿Cómo funciona? ¿Qué tengo que hacer? díganme porque si no hago lo que me parece, o lo que siento, o me rindo a lo que me ordenan… mira que para mí no hay problema, estoy listo para estar listo, pero tengo miedo de elegir. Sobre todas las cosas tengo temor a ser importante… digo… esta bueno no ser nadie… no significar nada en la nada de la misma nada… Somos NADA. Mi aporte en este mundo enorme y chiquito que llamamos tierra tendría que valer, y no vale, tampoco sé si va a valer, pero seguro que no participo en la pelea importante, no soy nadie, y vos tampoco…
Me gustaría estar en un barco navegando por el medio de un océano profundo, con mucho miedo y fuerza, la que núnca me va a faltar hasta que algún vivo me la robe.
Me encantaría estar durmiendo en una cabaña con la vista en unas montañas nevadas eternas, que me faciliten en el sueño fácil y placer conforme, pero por sobre todo, en la reflexión.
Saco la cabeza del mar y no puedo entender porque tanta belleza frente a mis ojos… digo, o en mi versión más valiente grito: “Acá estoy, por favor dame con todo lo que tengas y que se acabe ya, pero YA”
A veces me gusta que me rompan la cabeza ¿y lo peor?… no entiendo para que ni porque, pero siento que lo necesito… para descomprimir el sistema lógico con el que me manejo normalmente. Me encanta buscarle nuevas vueltas a las cosas comunes y no siempre me sirve para aprender, pero trato de buscarle una explicación a mis actos que se encasillan fuera de lo común.
Añoraría que esta barra que sigue a mis letras deje de pedirme más, porque no tengo más. Simplemente soy un inventor de lo que ya está inventado y conocemos; alguien dice, y cualquiera lo interpreta, “trato de demostrar de manera inexplicable, lo inexplicable… hoy”.
¿Porqué uno núnca entiende si lo que está haciendo está bien?... ¿Porqué siempre hay que volver sobre los errores y corregir, y corregir, y aprender y conocer? Es posible que aquel que está confundido no sepa cómo es? ¿Y cómo funciona?;. . . Me pregunto… humildemente… ¿Cómo funciona? ¿Qué tengo que hacer? díganme porque si no hago lo que me parece, o lo que siento, o me rindo a lo que me ordenan… mira que para mí no hay problema, estoy listo para estar listo, pero tengo miedo de elegir. Sobre todas las cosas tengo temor a ser importante… digo… esta bueno no ser nadie… no significar nada en la nada de la misma nada… Somos NADA. Mi aporte en este mundo enorme y chiquito que llamamos tierra tendría que valer, y no vale, tampoco sé si va a valer, pero seguro que no participo en la pelea importante, no soy nadie, y vos tampoco…
Me gustaría estar en un barco navegando por el medio de un océano profundo, con mucho miedo y fuerza, la que núnca me va a faltar hasta que algún vivo me la robe.
Me encantaría estar durmiendo en una cabaña con la vista en unas montañas nevadas eternas, que me faciliten en el sueño fácil y placer conforme, pero por sobre todo, en la reflexión.
Saco la cabeza del mar y no puedo entender porque tanta belleza frente a mis ojos… digo, o en mi versión más valiente grito: “Acá estoy, por favor dame con todo lo que tengas y que se acabe ya, pero YA”
A veces me gusta que me rompan la cabeza ¿y lo peor?… no entiendo para que ni porque, pero siento que lo necesito… para descomprimir el sistema lógico con el que me manejo normalmente. Me encanta buscarle nuevas vueltas a las cosas comunes y no siempre me sirve para aprender, pero trato de buscarle una explicación a mis actos que se encasillan fuera de lo común.
Añoraría que esta barra que sigue a mis letras deje de pedirme más, porque no tengo más. Simplemente soy un inventor de lo que ya está inventado y conocemos; alguien dice, y cualquiera lo interpreta, “trato de demostrar de manera inexplicable, lo inexplicable… hoy”.
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