miércoles, 12 de agosto de 2009

Si No

Un sinfín de reclamos sobre la vida inquietan mi bienestar con frecuencia, y muchos persisten en la acciones diarias, incomodando mi transitar. De pronto caigo en la inacción por motivos conocidos y molestos, me exijo, no rescato tranquilidad pero logro consensuar el momento con la mirada optimista que me caracteriza. Es la simple necesidad imperiosa de crecer, me pregunto, o son reales los motivos para vivir cuestionando cada acción que lleve a cabo, reformulo.
--
Setenta y cuatro palabras y no concilio la ansiedad.
--
Claro que es poco el esfuerzo que he realizado para liberarme de esta página en blanco, casi totalmente, pero pretendo mejorar, y otra vez me cuestiono si lo estoy consiguiendo. Quizá es la culpa la que rasque mi nuca constantemente para no caminar recto, y todo sea un espíritu enteramente egoísta de mi parte, aunque esto me tranquilice un poco.
--
Mi encendedor funciona.
--
Hago y deshago, construyo y destruyo. El equilibrio es la búsqueda y no así la plena felicidad, aquella que explota, pero dura poco, el resto solo será la pelea por la parcialidad, y la simple plenitud. Tengo que reconocer la dificultad en ciertas cuestiones, y usted se preguntara cuales son las dificultades en tales “ciertas cuestiones”; Por lo que entiendo esta precisa situación debería ser tomada como un signo de buen crecimiento e inteligencia, paso fundamental para lograr el mencionado bienestar, sin embargo, entiendo que existe un funcionamiento categóricamente diferente en la voluntad de los demás pasajeros, comprendiendo que no todos hemos tenido la misma fortuna de replantear cada segundo de la vida.
--
¿Es positivo el replanteamiento de cada acto que uno lleve a cabo, o no lleve a cabo?
--
Conforme creo que sirve. Aunque sea muchas veces lo que me atormente, quizá como ahora en este mismo momento, sentado en la luna.
----
Kurt, 12 de agosto de 2009, 2300 horas