A veces es difícil explicar ciertos acontecimientos, y me refiero a todos, a todos los que uno se pueda cruzar; desde un examen hasta un final de aquellos que no queremos contar. Lo cierto es que uno hace y genera en base a lo que producen sus pretensiones, sean buenas, malas, productivas o no: “uno trata de hacer lo que siente y no siempre es complicado lograrlo”.
¿Porqué uno núnca entiende si lo que está haciendo está bien?... ¿Porqué siempre hay que volver sobre los errores y corregir, y corregir, y aprender y conocer? Es posible que aquel que está confundido no sepa cómo es? ¿Y cómo funciona?;. . . Me pregunto… humildemente… ¿Cómo funciona? ¿Qué tengo que hacer? díganme porque si no hago lo que me parece, o lo que siento, o me rindo a lo que me ordenan… mira que para mí no hay problema, estoy listo para estar listo, pero tengo miedo de elegir. Sobre todas las cosas tengo temor a ser importante… digo… esta bueno no ser nadie… no significar nada en la nada de la misma nada… Somos NADA. Mi aporte en este mundo enorme y chiquito que llamamos tierra tendría que valer, y no vale, tampoco sé si va a valer, pero seguro que no participo en la pelea importante, no soy nadie, y vos tampoco…
Me gustaría estar en un barco navegando por el medio de un océano profundo, con mucho miedo y fuerza, la que núnca me va a faltar hasta que algún vivo me la robe.
Me encantaría estar durmiendo en una cabaña con la vista en unas montañas nevadas eternas, que me faciliten en el sueño fácil y placer conforme, pero por sobre todo, en la reflexión.
Saco la cabeza del mar y no puedo entender porque tanta belleza frente a mis ojos… digo, o en mi versión más valiente grito: “Acá estoy, por favor dame con todo lo que tengas y que se acabe ya, pero YA”
A veces me gusta que me rompan la cabeza ¿y lo peor?… no entiendo para que ni porque, pero siento que lo necesito… para descomprimir el sistema lógico con el que me manejo normalmente. Me encanta buscarle nuevas vueltas a las cosas comunes y no siempre me sirve para aprender, pero trato de buscarle una explicación a mis actos que se encasillan fuera de lo común.
Añoraría que esta barra que sigue a mis letras deje de pedirme más, porque no tengo más. Simplemente soy un inventor de lo que ya está inventado y conocemos; alguien dice, y cualquiera lo interpreta, “trato de demostrar de manera inexplicable, lo inexplicable… hoy”.
jueves, 15 de mayo de 2008
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