sábado, 4 de octubre de 2008

La cuenta por favor


A la hora de pagar la cuenta en un restoran nace una incógnita que pocos pueden resolver correctamente, la propina del camarero/a. En Francia o Estados Unidos, por ejemplo, este plus para el mozo está incluido en el ticket final, sin embargo no funciona así en Argentina, y el monto, que teóricamente y entre varias comillas es del 10% de lo consumido, queda a libre voluntad del cliente.
Son varios los puestos de trabajo que se ven inmersos en el mundo de la propina; cadetes, vendedores, conserjes, mucamas y repartidores, entre otros mas o menos conocidos. Sin embargo nos detenemos en la cuestión que vive el mozo en Capital Federal, ciudad que tiene perfil de "codito", si bien hay excepciones que complacen al trabajador gastronómico. Finalizada la comida y satisfechos los comensales (en el mejor caso), llega el momento en el que se evalúa el monto aparte del total, y es ahí donde sale de cada persona, suponiendo que los consumidores esten en condiciones económicas aceptables, cuanto está dispuesto a dejar. Aparecen los que simplemente entienden que hay que dar el 10% y están los que hacen un intensivo análisis del servicio de mesa, pero también hay quienes justo tienen que irse rápido, les suena el teléfono o necesitan hacer una visita al baño, y logran un inteligente movimiento para no extender su pago. Por otro lado, la mayoría no se encuadra en ninguno de estos ejemplos, ya que el prototipo de cliente brinda una pequeña suma sin ninguna consideración y, generalmente, no es la cantidad apropiada.
Vale hacer una pequeña consideración de la realidad que vive el 100% de los camareros/as en Capital Federal, y es que el suelo neto recibido por parte del empleador refleja aproximadamente la mitad del sueldo total, ¿esto que quiere decir?, que el 50% faltante será lo reunido de la voluntad y criterio de los señores clientes. Es una realidad comprobada, y si bien no hay una solución cercana, este mundo refleja un círculo de dinero, en blanco y en negro, con el que especulan día a día los dueños de los locales y los clientes, pero que por general se ven afectados los empleados.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lindo el cuento. La propina es según el servicio. En Brasil, aunque te hayan atendido mal, tenes que pagar el 10 %.
Te mando un beso grtande.
Pa

Kurt Latzina dijo...

Gracias por el comentario, saludo a mi padre